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lunes, 13 de julio de 2009

Hasta siempre Juanjo


Hoy se ha confirmado una noticia agridulce. Mi compañero Juanjo, ha dejado oficialmente de serlo (aunque siempre lo será y él lo sabe). Trabajando ha conseguido acabar la carrera en dos años con unas brillantes notas, aunque esto era lo esperado. En lo que realmente ha sido brillante, como ya le reconocí ante el resto de la clase en un e-mail, ha sido en valores de amistad, compañerismo, lealtad, solidaridad y en un largo etcétera de virtudes que por ser muchas no voy a mencionar. Mi gran alegría ante el éxito de mi amigo contrasta con la pena sincera y profunda que siento al saber que ya no estaremos juntos en clase. Hasta hoy mantenía la esperanza de que le quedara alguna para el curso que viene, pero no ha podido ser...El depredador más grande de la UJI en toda su historia, se ha merendado también y sin despeinarse la última asignatura.
Juanjo, espero que tengamos ocasión de coincidir en algún proyecto profesional durante la carrera de la vida. Se que a nivel personal jamás perderemos contacto y que tendremos ocasión de pasarlo bien muchas veces. Ya tenemos un par de planes para este verano.
Todos los compañeros te vamos a echar de menos. Sabemos que nunca nos vas a olvidar.
También sabemos que conseguirás la plaza a la primera y todos apostamos por ti.
En la foto de arriba de izquierda a derecha Carlos, yo y Juanjo, tres buenos amigos.
La mayoría ya lo conocéis, el que no aquí tiene la dirección de su blog, un sitio interesante de verdad.
http://juanjoyraquel.blogspot.com/

Juanjo, eres el más grande.Hasta siempre.

martes, 19 de mayo de 2009

El árbol de los amigos

Este texto lo leyó uno de mis buenos amigos, Jose, en la boda de Luis. La excelente elección para acompañar a su amigo en ese día tan especial es una obra de Jorge Luis Borges.

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren todo el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas las vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro papá y nuestra mamá, nos muestra lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.

Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.

Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies, cosquillitas a nuestro estómago, etc.

También existen aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.

Hablando de cerca, no podemos olvidar a los amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre hoja y otra.

El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.

Pero lo que nos deja más felices es darnos cuenta que aquellas que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre... simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevaron mucho, pero no habrá de los que no nos dejaran nada.

Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por causalidad.

lunes, 18 de mayo de 2009

Lo que el fútbol ha unido que no lo separe el hombre (ni la mujer)

Esta es la carta que mi buen amigo Carlos, le leyó a mi otro buen amigo Luis en la ceremonia de su boda el sábado pasado. Al aire libre, en un inmejorable escenario, un torrente de sentimientos atravesaron el alma de los allí presentes a través de esta historia futbolera. Yo que conozco de primera mano a dos los protagonistas, doy fe de su pasión por el fútbol y de lo buena gente que son. La lectura de este texto y su contenido les honra a los dos.




A Luis Monreal, a quien tanto le debo.

LA VIDA SEGÚN EL FÚTBOL

Cada uno entiende la vida como sabe o como puede, hay quien se la toma demasiado en serio y hay quien se la toma a risa, y hay a quien le gusta interpretar la vida desde el punto de vista de la pasión .

En ocasiones, podríamos concebir la vida como una concatenación de partidos de fútbol. De este modo, cada día es un partido, y partidos hay muchos y el resultado de éstos depende de muchos factores. A veces nos encontramos pletóricos física y anímicamente y jugamos ante nuestra afición en un césped espléndido y tan bien cuidado, que nos permite un juego directo y fácil , que nos hace elaborar jugadas perfectas, llegar con claridad al área rival y ganar por goleada, saboreando el placer de la victoria y pensamos que la “liga” no va a ser sino un camino de rosas.

Pero no siempre es así, a veces nos toca jugar fuera de casa ante grandes rivales, y no acabamos de interpretar las instrucciones de nuestro entrenador, a veces pecamos de egoístas y hacemos un último regate antes de dársela a un compañero, a veces jugamos en terrenos de juego embarrados y sentimos como nos pesan las piernas, y que por más que corremos no alcanzamos el balón, a veces nos desesperamos viendo como nuestros rivales hacen inútiles nuestros esfuerzos, a veces sentimos que nadie nos quiere pasar el balón y experimentamos la soledad del portero al que le acaban de señalar un penalti, en definitiva , a veces se pierde un partido y luego otro, y otro y dejamos de oír a nuestra afición y nos hundimos deseando no volver a jugar nunca más.......pero es en ese momento donde sale a relucir la esencia del fútbol, y por ende de la vida, es aquí donde aparece ese concepto mágico que nos devuelve la ilusión y las ganas de jugar de nuevo, esa fuerza que nos convierte en invencibles: el equipo, los compañeros....los amigos.

Puede que no lo sepas, pero fuiste tú quién me enseñó que el mejor remedio contra un gol es coger rápidamente el balón de la red y sacar de centro...y seguir jugando, fuiste tú quién me enseño que cada mañana nos tenemos que poner las espinilleras y calzarnos las botas, apretar los dientes...... y jugar, pase lo que pase, jugar...que con trabajo los resultados llegan. Fuiste tú quién me enseñó que al fútbol se juega con la cabeza alta, porque es así como puedes ver donde están tus compañeros en cada momento, y que de tanto en tanto, hay que levantar los brazos y gritar para que ellos sepan que tú también estás ahí, para sacudirles la presión y empezar otra jugada y que hay que pedir siempre el balón, pues como tú siempre dices : mientras tengas el balón en tu poder nunca te meterán un gol.

Como futbolista eres muy técnico, como amigo inmejorable, como persona un crack, un auténtico Balón de Oro. Nunca estás en fuera de juego y siempre despliegas un juego elegante y noble, un fútbol de alta escuela, del que gusta a los compañeros y encandila a la afición. Pichichi de tus amigos y Zamora de tus enemigos, con ese carácter tan jovial y socarrón que hace que continuamente, le tires caños a la vida, y que burles a la mala suerte con un autopase. De las situaciones comprometidas, siempre has salido de rabona, y te mueres por conseguir un gol olímpico desde el corner del cariño.

Personalmente nunca podré olvidar aquel Hat-Trich que tú y yo sabemos, de la misma manera que nunca sabré como agradecerte todos tus pases al hueco, todas tus asistencias de gol, tu desmarques y tus centros de banda a banda , así como los despejes, regates y demás piruetas que han hecho que cada día, me guste más jugar a este fútbol que es la vida.

Para terminar solamente decirte que te deseo y te auguro una trayectoria plagada de títulos, y que cuando el arbitro de la vida, aplicando el oportuno descuento, entone el pitido final, te des cuenta de que has ganado muchos partidos y de que tus compañeros siempre han estado a tu lado, gracias por todo lo que has hecho, gracias por ser como eres, y , sobre todo, gracias por haber jugado siempre en mi equipo.




Carlos Ordaz Girbés.

martes, 5 de mayo de 2009

Un año, nada más que toda tu vida

Querida amiga:

Hoy he tenido el honor de ser invitado a tu primer cumpleaños. Lo primero que he pensado, es que es imposible que ya haya pasado tanto tiempo. Es verdad, había olvidado una de esas frases tan manidas, tan recurrentes y tan poco ocurrentes, que oyes tantas veces en la vida y que acabas por no escuchar o no querer reconocer: el tiempo no corre, vuela.

Tu a mi ya me conoces. Me has mirado varias veces con esa carita de ángel curiosón, que parece no poder esperar a recibir noticias, palabras y gestos de los demás, y que procura llegar antes a las cosas, como demuestra el hecho, de que coges con fuerza la mano de quien te presta atención, como diciendo;” sí, estoy aquí, soy grande y espero mucho de todos vosotros que estáis ahí, quiero aprender lo que es el mundo, ya”. No quieres llegar tarde a nada y estás en tu derecho. Siempre has sido así. A veces parece que te adelantas y lo que haces es llegar justo a tiempo. Tienes el don de la oportunidad. Tú eres importante para muchas personas que te quieren. En especial has sido muy importante para alguien a quien diste, seguro, las últimas grandes alegrías y de la que tú has recibido algo que nunca sabrás que es. Siempre será parte tuya. Estoy seguro que la digna persona que eres y serás tiene en sus cimientos morales y de identidad, la esencia de alguien, que no podrá ser olvidada nunca, porque atesoró valores verdaderos y mostró amor y empatía por los demás, siempre. Quizás tú lo sabías y por eso decidiste aparecer antes en su vida, en el mejor momento. Os necesitabais. Os necesitáis.

Además, aunque tú no lo sepas y aún no puedas mostrarlos, también tienes valores. Grandes e inquebrantables valores que cada día te transmiten los tuyos. Los tuyos tienen valores. No hay lagunas, ni falsedad alguna en sus obras y sobre todo en sus almas. Estás en buenas manos. Tus papis, tus tíos, tus yayos, tus amigos… todos valen mucho la pena.

Es un orgullo para mí tener amigos como vosotros. Después de tantos años de amistad con tus papis y con todo el cariño que les tengo, todavía no les he agradecido los buenos ratos que he pasado con ellos junto a mi mujer y al resto de amigos. Sólo tengo recuerdos de grandes y divertidos momentos. De momentos de armonía y buena compañía. Jamás, Nunca, me han fallado. Jamás, nunca han fallado a nadie. En nada. En nada. En nada. Por ello, amiga mía, me vas a permitir que en honor a ellos y a su categoría, mis felicitaciones por tu primer aniversario de vida vayan dirigidas también a ellos. Os lo merecéis los tres, y esperamos teneros siempre ahí, como sabéis que nos tenéis a nosotros, siempre.

¡Muchas felicidades!