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martes, 2 de junio de 2009

Otra de Savater


“Lo primero que la educación transmite a cada uno de los seres pensantes es que no somos únicos, que nuestra condición implica el intercambio significativo con otros parientes simbólicos que confirman y posibilitan nuestra condición. Lo segundo ciertamente no menos relevante, es que no somos los iniciadores de nuestro linaje, que aparecemos en un mundo donde ya está vigente la huella humana de mil modos y existe una tradición de técnicas, mitos y ritos de la que vamos a formar parte y en la que vamos también a formarnos”.

Ni estamos solos en este mundo, ni somos protagonistas más que de nuestra propia y efímera vida. El reconocer estos hechos, nos habilita para buscar en los demás la sabiduría acumulada suficiente, para convertirnos en hombres y mujeres, hechos y hechas y derechos y derechas. Gracias a nuestras interacciones y relaciones con los demás humanos alcanzaremos este objetivo, siendo nosotros y nosotras parte importante en la formación de otras personas, con las que convivimos o estamos de alguna manera en contacto. Como bien decía Vygotsky:

“las sociedades humanas generan y transmiten productos culturales que condicionan nuestra capacidad de intervención sobre el medio”. Nosotros podemos recibir ese producto cultural, adaptarlo a nuestra situación y con enriquecerlo todo lo posible con nuestras aportaciones para "dejarlo listo” para la próxima generación. Y sigue el ciclo…

jueves, 23 de abril de 2009

Savater dixit

“Los niños son educados para ser adultos, no para seguir siendo niños. Son educados para que crezcan mejor, no para que no crezcan…puesto que de todos modos bien o mal, van a crecer irremediablemente”
El valor de educar. Fernando Savater. Editorial Ariel.


Como diría Jesulín de Ubrique, famoso torero, la vida es como un toro…, bueno, bromas aparte sino como un toro, la verdad es que nos podíamos comparar a los árboles que crecen libres en la selva. A pesar de ser de la misma especie, cada uno de ellos crece en una dirección. Son de distinto tamaño, algunos, tapados por otros más grandes, no reciben la luz del sol, con lo que crecen en inferioridad de condiciones, otros tienen la desgracia de estar situados en un lugar donde son presa fácil de taladores profesionales y/o clandestinos…Si cuando uno de estos árboles que sabemos que su destino es crecer, en sus primeros momentos, al serle detectada alguna anomalía o problema que puede ocasionarle dificultades en el futuro, tuviera al lado a alguien que se preocupara de orientar su crecimiento y protegerle, enseñándole el camino correcto, seguramente no tendría problemas para alcanzar la luz del sol, y llegar así, a ser uno de los árboles fuertes y nobles que tanto necesita este mundo. Si alguien puede ayudar en el correcto crecimiento de un niño en su viaje a la vida adulta (sobretodo a los que más necesitan esa ayuda) y por desidia, abandono o por egoísmo cobarde no lo hiciese que resulte condenado moralmente durante el resto de sus días, por alta traición a sus semejantes.