Esta entrada es un homenaje a dos grandísimos campeones, que este fin de semana han protagonizado dos gestas impresionantes, sólo a la altura de dos mitos vivientes y en activo del deporte. Federer conquista su sexto Wimbledon y su decimoquinto trofeo de grand slam, que por cierto los ha ganado todos por lo menos en alguna ocasión. Recupera el número 1 del ranking A.T.P. y se convierte en el hombre récord en solitario. A mi me cae muy bien el tipo este y aunque cuando juega contra Nadal, quiero que gane este último, la verdad es que cuando pierde Roger, siempre me sabe mal.
En cuanto Amstrong, no arrasó en la contrarreloj inicial del Tour, como antaño. Su décimo puesto, con casi cuarenta años y después de tres años sin competir, demuestra el retorno de la ambición al pelotón. El gran campeón, heptacampeón para ser más concretos, no viene a pasearse. Viene a competir. Tiene difícil el triunfo final, pero es Lance. Quedar en un puesto de honor en este Tour, le convertiría inmediatamente en extraterrestre, porque un mito, como todos sabemos, ya lo es.
Felicidades a los dos y mucha suerte en el futuro, campeones.

