“Justamente cuando los jóvenes se enfrentan con los problemas de la adolescencia, cuando en cierto sentido se consideran maduros pero en realidad sufren de una falta de madurez y el futuro suscita en ellos más ansiedad que despreocupación , lo importante es ofrecerles lugares de aprendizaje y de descubrimiento , darles los instrumentos necesarios para pensar y preparar su porvenir, diversificar las trayectorias en función de sus capacidades , pero también asegurar que las perspectivas de futuro no se cierren y que siempre sea posible reparar los errores o corregir el rumbo”
Es la gran laguna del sistema educativo de la mayoría de países desarrollados, aunque empiezan a cambiar las cosas y cada vez más tenemos más medios para poder estudiar independientemente de la edad. No es de recibo que una persona se juegue su formación en ese corto ciclo de edad, en el que bien por las dificultades típicas de la conducta de los adolescentes o bien por causas ajenas a ellos, se puede dar la situación, de que justo en esos años tan decisivos, la persona no esté en su mejor momento académico y/o personal, con lo que se puede quedar fuera de juego. Entonces, ¿acaba ahí la oportunidad del alumno? ¿Es este el final del ciclo? No. La administración tiene que poner los métodos adecuados, para que esta no sea la última estación educativa de las personas. Hoy en día existe el acceso a la universidad para mayores de 25 años, al cual se accede mediante un examen, también existen cursos de universidad popular y diversos talleres para aprender informática, cocina u otras actividades, materias estas muy interesantes, pero que resultan insuficientes. Para los mayores de 55 años, encontramos la universidad de mayores, una muy interesante propuesta para acercar la universidad con cursos y materias especialmente diseñadas para ellos, donde realizan actividades en un ambiente de trabajo, que cubre también parte de sus necesidades sociales. Existen voces críticas hacia el sistema empleado para impartir clases en la universidad debido a la hipotética conveniencia o no de poder impartir clases al contrario que actualmente, en grupos de trabajo, no con el modelo clásico de profesor impartiendo clase y alumnos en filas, y de uno en uno, a seguir las explicaciones. La realidad es que hace mucho bien a nuestros mayores el tener esta oportunidad, aunque todo sea mejorable. El sistema debería permitir a las personas entre los 25 años y los 55 años la oportunidad de acceder a la universidad, sin tener que realizar un examen de acceso, ni tener que esperar a los 55 años, aquí deberían ir destinados buena parte de los esfuerzos de todos.
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sábado, 9 de mayo de 2009
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